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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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II Trimestre de 2008 - "Jesús es maravilloso" 
Lección 10 

El significado de su muerte 

31 de Mayo al 7 de Junio de 2008 

Resumen de la Lección de Escuela Sabática 



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"Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida e 
rescate por muchos" [Marcos 1 0:45). 



Conocer que el sacrificio de Cristo por la humanidad no fue casual, ni emergente, si- 
no el plan eterno de salvación y redenciónón provisto por la Divinidad, en la voluntad 
activa del hijo de Dios. 

Ccomprender que Jesús no vaciló en cumplir su misión, a fin de otorgarnos vida y 
reconciliación según los propósitos eternos. 

Decidir, una vida de obediencia, gratitud y alabanza a Dios, a fin de ser aceptos gra- 
tos en Jesús, y por su Espíritu ayudar a otros a permanecer libre del pecado. 



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Es importante notar que el ministerio de Cristo, en la vivencia máxima de su vida, destacó 
el amor de Dios para con la humanidad caída. Y aunque su vida es un modelo que debe 
imitarse; es su muerte la que tiene mayor y gran relevancia en los propósitos de la salva- 
ción. Siendo que ésta era necesaria para nuestra redención, fue planeada divinamente pa- 
ra ese propósito salvífico, elegida por El voluntariamente, para que por ella fuésemos re- 
conciliados con Dios y habiendo pagado el precio del pecado, y vencido definitivamente, 
con ella nos otorgó la vida, para asegurarnos en ella y por la eternidad, un universo de 
perfecta y completa paz. 

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1 . Eligió morir. ¿Qué implica la elección de Jesús, de nacer para morir? Aunque el deci- 
dir y elegir son parte de la vida cotidiana, tomarlas a la ligera (Adán y Eva) trae gran- 
des implicaciones. ¿Cómo hacerlas con toda la seriedad que estas exigen, como fue el 
caso en el concilio divino del plan eterno de salvación? El hijo de Dios, conoce no solo 
las implicaciones, sino el compromiso que representa para su condición de Redentor, 
la cual asume con gran placer y paso a paso, se somete voluntariamente a tan desa- 
fiante tarea; pero ¡maravillosa misión!. ¡Necesitaba morir para salvarnos! 

£3 Mateo 16:21; 26:52-54; Marcos 10:45; Lucas 2:25-35; 18:31-33; Juan 3:14; Colo- 
senses 1 :26; Hebreos 9:25-28; 1 Pedro 1 :1 0, 1 1 

2. ¿Porqué quiso morir y como sucedieron las cosas en la vida de Jesús? La conocida y 
humillante pasión de Cristo no nos lleva, de alguna manera, a condolernos o compa- 
decernos de Jesús, sino más bien para reconocer que eso y mucho mas, son el resul- 



tado de nuestra miserable condición; a la que El se sometió para salvarnos de la con- 
secuencia final del pecado y que en su vida confrontó a diario, desde su nacimiento; 
pagando el precio con su muerte a fin de proveernos la total liberación y eterna reden- 
ción. "Porque la paga del pecado, es la muerte". 

£3 Mateo 27:27-31, 45-54; Marcos 15:21-32; Lucas 22:43; Juan 19:28-30; Romanos 
6:23. 

3. Venció la muerte: ¿Cuan importante es para nosotros que Jesús haya vencido la 
muerte? Aunque la muerte, sin la resurrección no tendría valor, para los propósitos de 
la salvación, esta es la que ahora nos ocupa. Siendo que en la practica ritual típica del 
proceso de restauración y reconciliación, del pecador con Dios; se requería un Cordero 
como sustituto en ofrenda o pago por el rescate del que ha sido esclavizado por el pe- 
cado, cuya consecuencia es la muerte eterna, "el Cordero de Dios que quita el pecado 
del mundo" vence esta muerte y asume voluntariamente el sacrificio como sustituto 
nuestro. Gracias a su victoria tenemos vida. 

ÍH Mateo 20:28; Marcos 10:45; Romanos 3:23; 5:8; 1 Corintios 2:2; 15:3; Gálatas 6:14; 
Efesios 5:2; Hebreos 9:26; 1 0:1 4; 1 Pedro 2:24. 

4. Otorgó la vida: ¿En que consiste tener vida en Cristo? El que ya haya sido pagado el 
precio de nuestro rescate, implica no ser mas esclavo del pecado, ni de la muerte; 
Cristo nuestro sustituto padeció la muerte en lugar nuestro, lo que implica que nosotros 
podemos seguir viviendo; pero nuestra vida, le pertenece a quien pagó nuestro resca- 
te. Cristo: quien habiendo cubierto con su justicia nuestra condición enferma, nos res- 
taura en la dignidad de hijos; reconciliados con el Padre, Dios eterno. Tener vida en 
Cristo, es andar en su justicia, gozar las maravillas del cielo cotidianamente. Es, no 
más; ser del mundo aunque estamos en Él. 

Q Romanos 5:8-11; 2 Corintios 5:18-21; Efesios 2:16; Colosenses 1 :20-22; Hebreos 
2:17;9:5. 

5. Aseguró el universo: ¿Cómo podemos mantener nuestras relaciones en el mundo sin 
ser del mundo? Cristo dijo: "Están en el mundo, pero no son del mundo" y por supues- 
to lo declaró con toda propiedad y autoridad, siendo que El; sustituyó nuestro sacrificio, 
pagó nuestro rescate, y restauró nuestra relación con el cielo, asegurándonos una 
nueva vida, para nunca más estar expuestos a las pasiones y concupiscencias del 
mundo; sin embargo. El universo entero permanece expectante entre tanto ese día lle- 
ga; permanezcamos pues: en completa obediencia, adoración y alabanza a Dios. 

CQ Romanos 3:10, 23; 1 Corintios 1 :18; 2:2; 15:3; Gálatas 6:14; Filipenses 2:10, 11. 

Cristo manifestó íntegramente su propósito Salvador. Y en el cumplimiento fiel de ello, se 
mantuvo firmemente obediente a la voluntad del Padre, a fin de permanecer intenciona- 
damente aferrado en la provisión de salvación y seguridad universal. Su muerte es nuestra 
garantía de vida; en los intercambios activos que desarrollan nuestras relaciones en el 
mundo en que vivimos. Pero su vida nos identifica como humano y da orientación a nues- 
tras relaciones intrínsecas, que trascienden en nuestra experiencia cristiana, por ello es 
importante al decidir elegir, alguna cosa; mientras estamos en el mundo: 1) Aterrarnos a 
su justicia, manteniéndonos humildes. 2) Obedecer total y absolutamente su voluntad por 
su Palabra. 3) Mantener una dependencia permanente de comunión activa por fe. Sus 
propósitos salvíficos se afirmen cada día, en nuestras relaciones personales e interperso- 
nales para su gloria y honor. 

© Cora Puma Escobar de Villareal 

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